martes, 22 de julio de 2008

HISTORIA DEL CAMINO DE SANTIAGO

La tradición dice que Santiago el mayor, o Jacobo, apóstol de Cristo, predicó el Evangelio en la "Hispania". Luego, de regreso a Jerusalén, fue decapitado por orden del rey Herodes, hacia el año 42 y, posteriormente, su cuerpo fue trasladado por mar a "Hispania" en cuya región noroccidental, la "Gallaecia", recibió sepultura.
Esa tumba apostólica, de cuya ubicación se conservó el conocimiento quizá a través de un culto local, fue descubierta a principios de siglo IX por el obispo Teodomiro de Iria Flavia, ciudad próxima de fundación romana, en época del rey D. Alfonso II el Casto.
La noticia e indudable reconocimiento de su existencia y autenticidad se difundieron de forma inmediata por la Europa cristiana determinando, muy pronto, que numerosos peregrinos vinieran a visitarla, "oratoris causa".
Bajo este influjo, la pequeña basílica mandada erigir sobre la tumba por D. Alfonso II, supuso la génesis de una ciudad, Santiago de Compostela, y ella misma hubo de ser substituida, a finales de los siglos IX y XI por razones de capacidad, por sendos templos cada vez mayores el último de los cuales pervivivió, con los inevitables cambios y adiciones, hasta nuestros días.
La corriente ininterrumpida de peregrinos, procedentes de todos los lugares de Europa, fue provocando la creación de una red viaria que, constituida esencialmente por elementos preexistentes a los que se agregaron otros nuevos, cuando las circunstancias lo aconsejaban, definió lo que vino en llamarse, genéricamente, "Camino de Santiago". Al mismo tiempo, el paulatino prestigio del santuario que motivaba esa peregrinación determinó al Papa Alejandro III a concederle en 1.179, el privilegio jubilar o de los "Años Santos" (siempre que la festividad de Santiago, 25 de Julio, coincidiese en domingo), que lo igualaba en capacidades espiriturales con Roma o Jerusalén.
Al servicio del "Camino", como infraestructuras de todo tipo, surgieron iglesias, hospitales, monasterios, etc. incluso núcleos urbanos. Pronto circuló una "guía" que lo noticiaba la que, como libro V, se incluye en la compilación hecha, a mediados del siglo XII, por el clérigo francés Aimeric Picaud conocida bajo el nombre de "Codex Calixtinus".
Por el "Camino", se difundieron ideas, fraternizaron los hombres y se vertebraron por primera vez los países de Europa, comunes en sus raíces cristianas.
Este papel integrador y único de la tumba del Apóstol, como símbolo de convocatoria de hombres a lo largo de los últimos 1.100 años, y determinante de la articulación de un influjo cultural señero fue reconocido por la UNESCO en 1.985, que declaró a la ciudad de Santiago "Patrimonio Universal de la Humanidad" y por el Consejo de Europa, que en 1.987, reconoció al Camino de Santiago como "Primer Itinerario Cultural Europeo".
La peregrinación es un acto esencialmente religioso. El arte y el paisaje del Camino, son valores estrechamente vinculados a la peregrinación (solidaridad, autosuperación, etc.) que contribuyen a resaltar esta dimensión. Pero los elementos culturales y paisajísticos, así como el propio contacto con los pueblos y costumbres, han convertido esta vieja ruta en una vía también de arte y cultura, en un camino de espiritualidad hasta el corazón de Galicia.





No hay comentarios: